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  • David Espinosa

Los porqués del grafismo

Actualizado: 14 de may de 2019

Reflexiones sobre el oficio de trabajar con letras en tipografía, quirografía, caligrafía y lettering.



En una discusión sostenida en el grupo de facebook «Letra y Gr​afía», aunamos los términos tipografía, quirografía, caligrafía y lettering en un solo concepto general: el grafismo. Auxiliados por la filología, llegamos a dicho concepto desde su más pura raíz griega (γράφω transliterado en gráfο y traducido en escribir). Así pues, el grafismo sería el oficio de escribir; sea con los conocidos grafemas latinos del mundo occidental y sus derivados (griego y cirílico), con la escritura arábica (brillante en ejecución), con los sistemas de escritura orientales (India, China-Japón, Mongolia o Tailandia) o hasta con los más llamativos (como los jeroglíficos egipcios, por mencionar un ejemplo), la acción es prácticamente la misma.

Pero, ¿por qué el grafismo es tan disímil de una región a otra? Los sistemas de escritura, aunque tengan diferencias abismales entre sí, buscan un mismo fin: la expresión directamente visual de un sistema aún más extravagante, que es el sistema del lenguaje hablado. Es la expresión visual de la palabra articulada; la inmanencia de algo tan pasajero como un susurro, una exclamación o todo un pensamiento. Sería lícito decir que hay tantas expresiones de un sólo concepto como personas hay en el mundo. Sin embargo no siempre fue así.

En los siglos pasados existieron diferentes «escuelas» de escritura que nos han permitido agrupar los sistemas de tal forma que al ver un libro antiguo, podemos reconocer a qué época pertenece a partir de los grafemas contenidos en él. Así, en occidente tenemos la escritura carolingia a la cual le debemos nuestras minúsculas, la visigótica en la cual fueron plasmadas las primeras palabras escritas conocidas del idioma castellano, la escritura romana a la que le debemos nuestras mayúsculas y la gótica (conocida también como blackletter, un clarísimo indicio de un documento medieval), por mencionar algunas. Estos estilos de escritura fueron los predominantes durante ciertos períodos de tiempo y en ciertas regiones del mundo, especialmente en siglos en los que la mayoría de la población era ajena a la lecto-escritura. Estas escuelas practicaban la «escritura sagrada», dado que eran los monjes quienes ejercían el agotador oficio de copistas amanuenses. Sin embargo, aún cuando cada libro era prácticamente escrito por un solo individuo, la seriedad del oficio no permitía una exploración más allá de las reglas impuestas por estas escuelas de escritura. Es por eso que no encontramos mayores diferencias entre un manuscrito y otro realizado con una diferencia de unos 50 años en el mismo monasterio.

Tomemos prestado una idea un poco ajena a las artes gráficas pero que, sin embargo, es muy aplicable al tema: el concepto de evolución natural, la capacidad de una especie de heredar rasgos de sus progenitores e ir mutando o cambiando de acuerdo a las características del entorno en que la especie se desenvuelve. Tal y como podemos ver a nuestro alrededor, existe un sinfín de fuentes tipográficas, estilos caligráficos, estilos de lettering o rasgos manuscritos. Nuestra propia letra manuscrita es muy diferente a la de nuestros familiares o nuestros amigos. Este es el pilar de la grafología. ¿Por qué sucede esto? Es extremadamente posible y probable que los habitantes de regiones y épocas específicas hayan aprendido a leer y escribir con un mismo libro de ejercicios. Así encontramos los libros de caligrafía comercial de la primera mitad del siglo XX y nuestros propios textos con línea punteada para la práctica del trazo. Una vez terminados estos libros guía, cada uno de nosotros inició un viaje de auto-descubrimiento de la propia escritura. Nuestras condiciones ambientales, sociales y mentales nos proporcionan estímulos con los que poco a poco el trazo escrito va mutando, reinventándose y puliéndose, hasta llegar a un sistema de escritura completo, en el que hemos automatizado la traducción entre lo oral y lo visual.

En tipografía y caligrafía tenemos también grandes grupo que podríamos considerar escuelas: la inglesa, la francesa, la holandesa, la norteamericana, la alemana, etc. Así como cada quien tiene su propia escritura, cada fuente tipográfica es la expresión de todo el bagaje cultural del diseñador tipográfico. Cada obra caligráfica difiere de la de otra por la escuela, la tenacidad y la destreza manual del calígrafo; cada letra rotulada, ornamentada o ilustrada depende mucho del estado anímico del diseñador, del concepto que quiera comunicar o de la misma palabra a expresar.


(Artículo publicado originalmente en ForoAlfa)


#Caligrafia #Lettering #Grafismo #Escritura #Tipografía

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